
Dice que necesita ayuda... en el dormitorio.
¿Perdona? No, en serio, dilo otra vez.
La dulce, empollona y adorable Keaton.
Es mi mejor amiga, y lo ha sido durante años. Claro que le gustan los nĂșmeros y las matemĂĄticas, y piensa que lidiar con los impuestos de otras personas es divertido. Y a mĂ me gusta... ninguna de esas cosas. EstĂĄ obsesionada con su gata y lee novelas que nunca entenderĂ©; sin embargo, encajamos. No hay nadie con quien prefiera compartir burritos de desayuno o las horas de ver Netflix. Es mi persona. AsĂ que, cuando se quita las gafas y me pide que la ayude a mejorar sus habilidades en el dormitorio, apenas tengo que pensar en ello.
Por supuesto que la ayudaré. No hay nadie mejor para el trabajo.
He estado ahĂ para ella a travĂ©s de todo, ¿por quĂ© deberĂa esto ser diferente?
¿Pero quĂ© pasa cuando estĂ© lista para tomar su nueva confianza y seguir adelante?
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