He sido capturada por los Señores del Hielo, y temo que nunca me dejarån ir.
Lo que se suponĂa que iba a ser una noche divertida en un partido de hockey se descarrila cuando accidentalmente me encuentro en el vestuario del equipo rival.
No sĂłlo se me llenan los ojos de cuerpos cincelados, sino que tambiĂ©n escucho un secreto que podrĂa destruir la reputaciĂłn, y el futuro, de todos los jugadores del equipo.
Antes de que pueda decidir si huir o esconderme, la decisiĂłn se toma rĂĄpidamente cuando un par de penetrantes ojos verdes se cruzan con los mĂos.
Callan Cromwell, el melancólico centro del equipo de hockey de los Lords. No solo le robé la virginidad en el instituto, sino que le destrocé el corazón cuando insistà en que nunca se lo contåramos a nadie.
Para empeorar las cosas, es el hermano de mi mejor amiga.
En cuanto el lĂder de la manada de Callan descubre que estoy en su siniestro plan, hace un voto para asegurar mi silencio. A mi costa.
Ahora estoy atrapada en una red de secretos y mi Ășnica posibilidad de sobrevivir es hacer exactamente lo que dicen. Lo que Ă©l dice.
A medida que me sumerjo en su salvaje mundo de juegos de poder y lealtad feroz, empiezo a darme cuenta de que en este peligroso juego -a merced de estos hombres- yo podrĂa ser la mayor vĂctima de todos ellos.
SĂ© demasiado y ahora estoy pagando el precio.
Un secreto destrozĂł mi mundo.
Tres chicos destrozaron mi vida.
Y uno de ellos podrĂa ser el dueño de mi corazĂłn, si tan solo pudiera recordar.
Mientras Callan lucha por reconstruir los recuerdos que compartimos y el tiempo que perdimos, yo me veo atrapada en el fuego cruzado de equipos rivales, traiciones amargas y jugadores que no desean otra cosa que verme caer.
Hay alguien ahĂ fuera.
Susurrando. Observando. Esperando.
Y si quiero sobrevivir, tendré que confiar en las mismas personas que me destrozaron.
Aidric. Sebastian.
QuizĂĄs incluso Callan.
Sebastian dice que me odia.
Pero el odio no quema asĂ de caliente.
Lo veo en sus ojos. Lo siento cada vez que me mira.
Solo que no estoy segura de si su fuego es para salvarme o para quemarme.
Cuando Callan finalmente recuerde, ¿serĂĄ suficiente para volver a unirnos?
¿O el vĂnculo que estoy construyendo con su mejor amigo nos separarĂĄ a todos?
Dicen que no se puede tener todo.
Pero estoy empezando a darme cuenta de que los tres nunca estuvimos destinados a vivir segĂșn las reglas.
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