Eat your heart out

No me comĂa a la gente. Solo a los hombres.
En primer lugar, me gustarĂa dejar las cosas claras. No era canĂbal, ¿okey?
No me comĂa a la gente. Solo a los hombres. Les devoraba el corazĂłn antes de que se dieran cuenta. En sentido figurado, claro. La mayorĂa de las veces.
A veces, una chica tenĂa que hacer lo que tenĂa que hacer. Y a veces lo que tenĂa que hacer era freĂr a esos imbĂ©ciles con un poco de suero de leche y suficiente mantequilla como para provocarles un infarto.
Nunca me disculparĂa por ello.
Eso era otra cosa que debĂan saber sobre mĂ. No me arrepentĂa de nada. Por otra parte, Ă©l tampoco. Si no, ese sabelotodo con un cuchillo mĂĄs grande que su polla no habrĂa irrumpido en mi pequeño departamento sin decir ni siquiera «lo siento, perdĂłn por molestarla, señora».
Y yo no me habrĂa visto obligada a atarlo a una silla y enseñarle modales. Pero aquĂ estamos, ¿no?
Solo una dulce chica sureña y el gran malvado violador de pepinillos que pensaba que estaba a punto de correrse.
Supongo que no era su dĂa de suerte. Aunque sin duda fue el mĂo.
Una novela corta independiente y oscura con un final feliz. Por favor, presten atenciĂłn a las advertencias al principio del libro.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario