Helen Tsang estĂĄ harta de las miradas de lĂĄstima. De sus padres, de sus amigos e incluso del chico de la tienda del tĂ© de burbujas1, que la reconociĂł por el vĂdeo. HacĂa casi un año, un perdedor no supo ocuparse de sus propios asuntos y grabĂł la ruptura pĂșblica de una Helen desprevenida durante lo que se suponĂa que iba a ser una romĂĄntica cena de San ValentĂn. Un vĂdeo de su exnovio diciendo: «No soy yo, eres tĂș. Me estĂĄs limitando» se hizo viral.
Desesperada por dar a todos algo diferente de lo que hablar y con San ValentĂn acercĂĄndose una vez mĂĄs, le pide a su amigo de toda la vida, Taylor Li, que sea su novio falso, solo para demostrar que ha pasado pĂĄgina y que no ha renunciado al amor. (Alerta de spoiler: ha renunciado totalmente al amor). Taylor es la opciĂłn perfecta: soltero por una vez y, por alguna razĂłn inexplicable, le encanta el dĂa de San ValentĂn.
Pero Helen no esperaba lo fĂĄcil que serĂa que Taylor aceptara, encajando a la perfecciĂłn en el papel de un novio que era inexistente en su vida real. Todo lo que ella querĂa era un par de citas asquerosamente dulces para llenar sus redes sociales, no cursis mensajes de texto con corazoncitos rosas, y ramos de flores con significados ocultos. ¿Querer estar cerca de su actitud risueña y sus deliciosos antebrazos todo el tiempo? Eso sĂ que no se lo esperaba.
SegĂșn se iba acercando el 14 de febrero, le resultaba cada vez mĂĄs difĂcil ignorar sus sentimientos, sobre todo cuando empezaba a desear que no todo fuera una farsa.

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