
No se suponía que me enamorara de mi esposa. Eso no estaba en mis planes.
Desde el momento en que vi a Madelena De Léon por primera vez, sentí un impulso primario de protegerla. De mantenerla a salvo. Su padre le había fallado. Yo no lo haría.
Ella es inocente, y no tengo derecho a llevarla a mi cama. Pero Madelena y yo estamos unidos. Nuestros destinos están inexplicablemente ligados. Al igual que nuestra supervivencia.
Mi pasado es oscuro. Me he ganado muchos enemigos y la traición campa a sus anchas en mi mundo. Pero a veces, los más cercanos a ti son los más peligrosos de todos.
Si fuera mejor hombre, la dejaría ir. Sé que es la única manera de mantenerla a salvo.
Pero cualquier bondad que tuviera en mí se desvaneció hace mucho tiempo. Soy un hombre condenado. Quiero lo que quiero.
Y lo que quiero es a ella.
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