Los padres de Billie están a punto de perder el rancho familiar, y el taciturno, misterioso terrateniente a quien le pagan la hipoteca es famoso por no mostrar piedad con sus inquilinos. Pero Billie no se echa atrás ante un desafío y tiene la mejor moneda de cambio: su cuerpo.
Knox no recibe visitas y así le gusta vivir. Imaginen su sorpresa cuando la hija de su inquilino llama a su puerta y se ofrece a cambio de la condonación de la deuda. Necesita decir que no. Algo en esta chica le molesta a Knox y no siente amor. Pero rechazar la oferta de su vida es más fácil decirlo que hacerlo...

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