Beautiful deception

em miércoles, 19 de agosto de 2026





¿QuĂ© hay peor que romper todas las reglas durante una noche con un atractivo millonario?
Que resulte que todo en él era mentira. Incluso su nombre.
Y que ahora estés embarazada de él.
CreĂ­a que conocĂ­a a Elias Mercer. El crĂ­tico gastronĂłmico de gafas y libreta que desde hace un tiempo se sienta a mi mesa y escribe sobre cada uno de mis platos como si fueran poesĂ­a.
Creía saber quién se había deslizado en el taburete junto a mí en el bar del hotel, sin gafas, con un traje a medida y una sonrisa que me sacó de mis principios sin el menor esfuerzo.
No lo supe hasta la mañana siguiente. Cuando la cama a mi lado estaba vacía y su rostro aparecía en la portada de Forbes.
«Elias Mercer» no existe. DetrĂĄs de ese nombre estĂĄ Adrian Wolfe. Millonario, magnate de los medios, heredero de un imperio que decide quĂ© restaurantes sobreviven en esta ciudad y cuĂĄles desaparecen. Un hombre que se colĂł con mentiras en mi cocina, en mi confianza y en mi cama.
Ahora estå plantado ante mi puerta y me ofrece dinero a cambio de que me case con él y tenga a su hijo.
Lo deja claro: quiere al niño. Me quiere a mí. Nos quiere a los dos.
Y lo peor no es que mintiera.
Lo peor es que una parte de mĂ­ lo desea de todos modos.
No soy el aperitivo.
No soy el premio.
¡Soy la maldita carta entera para Ă©l!




Beautiful stranger

¿QuĂ© hay peor que pasar la noche mĂĄs ardiente de tu vida con el desconocido de ojos azules de la clase business?
Llegar a la oficina a la mañana siguiente y descubrir que es tu nuevo jefe.
Y aĂșn peor: estĂĄ prometido… y tĂș, poco despuĂ©s, embarazada de Ă©l.
A diez mil metros de altura, Andrew Room fue la mejor decisiĂłn de mi vida.
Es obscenamente rico, insoportablemente arrogante y lleva trajes a medida capaces de echar por tierra cualquier buen propĂłsito. Durante mi ataque de pĂĄnico sobre las nubes, me sostuvo la mano como si yo fuera lo mĂĄs valioso a bordo.
Tras una Ășnica noche de infarto (y, por desgracia, increĂ­blemente ardiente), pensĂ© que habĂ­a conocido a un desconocido encantador al que no volverĂ­a a ver jamĂĄs.
Craso error.
Porque en mi primer dĂ­a de trabajo, al entrar en la oficina, allĂ­ estaba ese mismo desconocido, sentado tras el escritorio mĂĄs grande de la planta. Mi nuevo jefe.
¿Y el hombre encantador del aviĂłn?
No existe.
Solo existe Andrew: frĂ­o como el hielo, peligroso, multimillonario.
Y prometido.
Mejor asĂ­. No necesito a un magnate sin corazĂłn.
Y tampoco pienso ser su aventurilla.
¿Lo menos bueno?
El pequeño «recuerdo» que me dejĂł… y del que no tiene ni la menor idea.
Estaba decidida a proteger mi secreto —y mi corazĂłn— de Ă©l. Cada mirada entre nosotros es una batalla, cada reuniĂłn un juego previo verbal, y las chispas son tan ardientes que podrĂ­an incendiar la oficina entera.
Pero Andrew es un hombre acostumbrado a conseguir siempre todo lo que quiere.
Y en el instante en que descubre que llevo a su hijo en mis entrañas, el mundo se detiene.

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