¿QuĂ© hay peor que romper todas las reglas durante una noche con un atractivo millonario?
Que resulte que todo en él era mentira. Incluso su nombre.
Y que ahora estés embarazada de él.
CreĂa que conocĂa a Elias Mercer. El crĂtico gastronĂłmico de gafas y libreta que desde hace un tiempo se sienta a mi mesa y escribe sobre cada uno de mis platos como si fueran poesĂa.
CreĂa saber quiĂ©n se habĂa deslizado en el taburete junto a mĂ en el bar del hotel, sin gafas, con un traje a medida y una sonrisa que me sacĂł de mis principios sin el menor esfuerzo.
No lo supe hasta la mañana siguiente. Cuando la cama a mi lado estaba vacĂa y su rostro aparecĂa en la portada de Forbes.
«Elias Mercer» no existe. DetrĂĄs de ese nombre estĂĄ Adrian Wolfe. Millonario, magnate de los medios, heredero de un imperio que decide quĂ© restaurantes sobreviven en esta ciudad y cuĂĄles desaparecen. Un hombre que se colĂł con mentiras en mi cocina, en mi confianza y en mi cama.
Ahora estå plantado ante mi puerta y me ofrece dinero a cambio de que me case con él y tenga a su hijo.
Lo deja claro: quiere al niño. Me quiere a mĂ. Nos quiere a los dos.
Y lo peor no es que mintiera.
Lo peor es que una parte de mĂ lo desea de todos modos.
No soy el aperitivo.
No soy el premio.
¡Soy la maldita carta entera para Ă©l!
Beautiful stranger
¿QuĂ© hay peor que pasar la noche mĂĄs ardiente de tu vida con el desconocido de ojos azules de la clase business?
Llegar a la oficina a la mañana siguiente y descubrir que es tu nuevo jefe.
Y aĂșn peor: estĂĄ prometido… y tĂș, poco despuĂ©s, embarazada de Ă©l.
A diez mil metros de altura, Andrew Room fue la mejor decisiĂłn de mi vida.
Es obscenamente rico, insoportablemente arrogante y lleva trajes a medida capaces de echar por tierra cualquier buen propĂłsito. Durante mi ataque de pĂĄnico sobre las nubes, me sostuvo la mano como si yo fuera lo mĂĄs valioso a bordo.
Tras una Ășnica noche de infarto (y, por desgracia, increĂblemente ardiente), pensĂ© que habĂa conocido a un desconocido encantador al que no volverĂa a ver jamĂĄs.
Craso error.
Porque en mi primer dĂa de trabajo, al entrar en la oficina, allĂ estaba ese mismo desconocido, sentado tras el escritorio mĂĄs grande de la planta. Mi nuevo jefe.
¿Y el hombre encantador del aviĂłn?
No existe.
Solo existe Andrew: frĂo como el hielo, peligroso, multimillonario.
Y prometido.
Mejor asĂ. No necesito a un magnate sin corazĂłn.
Y tampoco pienso ser su aventurilla.
¿Lo menos bueno?
El pequeño «recuerdo» que me dejĂł… y del que no tiene ni la menor idea.
Estaba decidida a proteger mi secreto —y mi corazĂłn— de Ă©l. Cada mirada entre nosotros es una batalla, cada reuniĂłn un juego previo verbal, y las chispas son tan ardientes que podrĂan incendiar la oficina entera.
Pero Andrew es un hombre acostumbrado a conseguir siempre todo lo que quiere.
Y en el instante en que descubre que llevo a su hijo en mis entrañas, el mundo se detiene.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario