Offside play
El portero gruñón no le abrirĂa la puerta a la mayorĂa de la gente, pero por mĂ, fingirĂĄ estar enamorado.
Hudson Voss.
Estrella de hockey gruñón y melancĂłlico, con el ceño fruncido permanente y una tormenta en los ojos. Un metro noventa de mĂșsculos tatuados. Todas las chicas del campus se desmayan por Ă©l, la mayorĂa a distancia, porque da demasiado miedo acercarse.
Yo.
Una violinista de concierto que siempre ve el lado bueno. EstarĂ© sentada junto a Hudson en la clase de inglĂ©s todo el semestre, pero sus malas vibras no me afectarĂĄn. Con mis frases motivadoras del dĂa y afirmaciones positivas, no dejarĂ© que el portero gruñón me inquiete.
Pero hay algo que sĂ me inquieta: mi ex arrogante, que decide que me quiere de vuelta.
Tal vez si pensara que ya estoy comprometida, con un hombre que podrĂa arrugarlo como un trozo de papel, se echarĂa atrĂĄs.
En un lapsus de cordura, le pido a Hudson que finja estar conmigo; y para mi sorpresa, acepta.
Ahora el portero sin corazĂłn me regala flores y me besa como si fuera suya.
Pero sĂ© la verdad. Es pura farsa. Es imposible que un galĂĄn tan hosco como Hudson se enamore de una exfanĂĄtica de la banda tan efervescente como yo. ¿Verdad?
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