
A medida que resurgen viejos deseos, la lĂnea entre el sacrificio y la obsesiĂłn se difumina, amenazando con arrastrarlos a ambos a un lugar del que no pueden escapar…
Elias
Hice un voto a Dios, a mi fe, a mi pueblo. Como sacerdote, estoy obligado por el deber, pero hay algo de lo que nunca podré escapar: Ronan.
ElegĂ esta vida, una vida de celibato y sacrificio.
Me convencĂ a mĂ mismo de que era lo que querĂa. Seguir adelante y dejar atrĂĄs el pasado que nunca pude tener.
Dejarlo ir.
Cada una de sus palabras me lleva de vuelta a donde no puedo olvidar y despierta mis propios deseos ocultos.
CreĂa que lo habĂa enterrado, que nos habĂa enterrado, pero la verdad es que nunca dejĂ© de amarlo.
Ronan
Nunca debĂ haber vuelto. Pero ¿cĂłmo podĂa mantenerme alejado cuando el hombre al que sigo amando acecha mis sueños?
Cuando me fui, creĂ que podrĂa seguir adelante, pero la verdad es que nunca lo hice.
A pesar de los cuerpos que dejĂ© atrĂĄs, era a Elias a quien oĂa gritar mi nombre.
Siempre era él.
VolvĂ buscando un cierre, pero cuando lo volvĂ a ver, allĂ de pie con su tĂșnica de sacerdote, frĂo y distante, me di cuenta de que ya no era el dulce chico que habĂa dejado atrĂĄs.
No puedo evitar exigirle todo lo que quiero y necesito de Ă©l. No puedo dejar de suplicarle mĂĄs. AdorarĂa cada parte de su cuerpo y su alma. Si Ă©l me dejara entrar… serĂa su dios.
Uno atado por el deber y el otro encerrado en el arrepentimiento, Elias y Ronan se ven obligados a enfrentarse al pasado que ambos han intentado enterrar… ¿o sucumbirĂĄn al fuego de su amor, que se ha extendido demasiado como para extinguirlo?
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