High sticking the heart
Sin apellidos, sin nĂșmeros de telĂ©fono, sin tĂtulos de trabajo…
Ariella.
En teorĂa, era la manera ideal de evitar que me encariñara. Mis planes de vida no dejaban lugar para distracciones, no si querĂa romper con el machismo de mi cultura y demostrarle a mi familia que podĂa valerme por mĂ misma. ¿Y ese texano de un metro noventa y tres con botas y sombrero de vaquero? Era justo el tipo de distracciĂłn que querĂa evitar. AsĂ que cuando ese hombre atractivo con pantalones de vaquero se me acercĂł en un bar suplicĂĄndome desesperadamente que fingiera ser su cita, las reglas fueron necesarias… y completamente inĂștiles.
¿CĂłmo iba a saber que mi cita falsa era la estrella del equipo de hockey que acababa de contratarme como preparadora fĂsica?
Dalton.
Consejo: Si tu objetivo es seguir soltero para poder concentrarte en no repetir el desastre de la temporada pasada, mejor no le pidas a una belleza morena con una mirada deslumbrante que finja ser tu cita. Sobre todo cuando su risa te hace sentir vivo por primera vez en años. Porque esa farsa puede durar mĂĄs de lo que esperabas… ¿y tratar de mantener la farsa? Es como un golpe bajo al corazĂłn.