¿Recuerdas ese pacto que hiciste con tu mejor amigo de la infancia del sexo opuesto? ¿En la que, si ambos siguen solteros, solos y sin esperanza a los treinta, se casarĂan el uno con el otro? Esta es la historia de lo que pasa cuando llegas a los grandes tres cero y tienes que cumplir esa promesa.
Personalmente creo que el amor, el romance y todas esas tonterĂas son un montĂłn de, bueno... ya sabes. Y Reese Collins, el chico que solĂa ponerme gusanos en mi cabello en las barbacoas del patio trasero, lo sabe mejor que nadie. Pero cuando se muda a la misma ciudad donde he vivido felizmente soltera durante años, los recuerdos de los juramentos pasados resurgen. Reese es como un perro con un hueso, un perro muy caliente y ese hueso soy yo.
No deja de fastidiarme, y lo loco es que mi frĂgido y traicionero corazĂłn estĂĄ empezando a rendirse. Por mi mejor amigo. Parece muy lejano cuando eres una niña jugando al Monopoly en la casa del ĂĄrbol. Pero cuando ese reloj marca la medianoche de tu trigĂ©simo cumpleaños y estĂĄs sola frente a una magdalena comprada en una tienda de comestibles, un acuerdo hecho en la infancia de caminar hacia el altar ya no me parece tan tonto.

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