
El destino es una cosa curiosa.
Se rió mucho cuando encontré a mi novio de cuatro años en la cama con mi mejor amiga.
Estaba revolcĂĄndose en el suelo cuando las mismas bestias traidoras me robaron la universidad de mis sueños, llevĂĄndome a un estado diferente, donde no conocĂa a nadie.
PensarĂas que despuĂ©s de todo eso, me darĂa un respiro, ¿verdad?
Error.
Entra su siguiente broma, y esta es una maravilla.
Kai Elliot. Mujeriego del campus. Chico malo autoproclamado. Y la nueva pesadilla de mi existencia, pero no por la razĂłn que podrĂas pensar.
Kai es tan hermoso como la tinta que mancha su piel. LĂneas perfectas. Colores vibrantes. Diseños tan intrincados como el hombre que los lleva. Supe desde el primer momento en que lo vi que era peligroso. Un hombre que destruirĂa todo lo que representaba, desnudĂĄndome para que el mundo lo vea, y eso es exactamente lo que hace.
No lo amo. Demonios, ni siquiera me gusta. Pero eso no me impide inyectĂĄrmelo en las venas como si fuera mi propia marca personal de narcĂłticos. Nada puede superar el subidĂłn que me da, por eso sigo volviendo por mĂĄs, incluso cuando sĂ© que no deberĂa.
Y justo cuando pienso que tal vez el destino no es tan malo despuĂ©s de todo, va y me involucra mi corazĂłn traidor. Porque lo Ășnico peor que amar a un hombre que te traiciona es amar a un hombre que nunca te amarĂĄ.
Si el destino es real, estoy bastante segura de que me odia.
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