
Ăl es su captor, su infierno y el Ășnico hombre que la hace sentir viva.
Brezo
PensĂ© que mi pesadilla habĂa terminado cuando muriĂł mi marido. Estaba equivocada.
En el mundo de Los Cuervos, las viudas como yo no obtenemos la libertad; nos subastan.
CorrĂ para salvarme, pero enviaron a CaĂn para arrastrarme de vuelta.
Ăl es todo lo que deberĂa temer.
Pero cuando tiene la mano en mi garganta, el miedo no es lo Ășnico que siento.
CaĂn
Me enviaron a recuperar una paloma fugitiva.
Ella es fuego donde deberĂa haber miedo. DesafĂo donde deberĂa haber obediencia.
Pero cuando me dijeron que la matara, supe que jamĂĄs la devolverĂa.
Y no puedo decidir si quebrarla... o hacerla suplicar por mĂĄs.
De cualquier forma, cuando termine, esta pequeña Paloma sabrå exactamente a quién pertenece.
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