
Un jugador de fĂștbol americano playboy. Un bibliotecario tĂmido. Cuando viejos amigos se reencuentran, polos opuestos se atraen en un romance ingenioso y desenfadado sobre arriesgarse y enamorarse contra todo pronĂłstico.
Es una regla no escrita que los bibliotecarios de pueblos pequeños no deben cometer actos espontĂĄneos por miedo a una vergĂŒenza mortal. Sin duda, acababa de comprobarlo, aunque contratar a una acompañante era perfectamente lĂłgico. ¿De quĂ© otra manera podrĂa superar mi miedo a la intimidad sin arriesgarme a que me rompieran el corazĂłn?
Por desgracia, lo que vino después no fue tan lógico.
En lugar de un asesor de citas, apareciĂł Griffin King. SĂ, ese Griffin, mi vecino de la infancia, y ahora, para mi consternaciĂłn, un jugador de fĂștbol americano profesional escandalosamente guapo. En realidad no es un acompañante, pero ¿cĂłmo iba a saberlo?
Evitarlo despuĂ©s de la confusiĂłn es imposible. El hombre estĂĄ en todas partes ; su agente lo puso en aislamiento tras un problema de relaciones pĂșblicas. Griffin puede ser un coqueto escandaloso decidido a atormentarme hasta que pierda los estribos, pero tambiĂ©n es el hombre perfecto para ayudarme.
Las lecciones no son lo que esperaba. Griffin tampoco. Cada vez que nos tocamos, cada vez que me muestra una faceta distinta de mĂ —y de Ă©l—, no puedo evitar preguntarme si estamos a punto de romper otra relaciĂłn. Se supone que el playboy y la chica buena no deben enamorarse

Un entrenador de la NFL, hosco y divorciado, encuentra la horma de su zapato en una vecina igual de gruñona y con miedo al compromiso en esta conmovedora y divertida historia de amor sobre la familia, las segundas oportunidades y cómo superar el pasado.
Uno pensarĂa que serĂa perfecto vivir al lado de ese padre soltero y gruñón que necesita mi ayuda con sus hijos traviesos... hasta que termine la temporada de fĂștbol americano. ¡QuĂ© romĂĄntico, ¿verdad?! ¿Saben quiĂ©n no se derrite de amor? Yo.
Soy tan gruñona como él, y estoy bastante segura de que para el entrenador de la NFL, Barrett King, fue odio a primera vista. No es algo que me quite el sueño porque 1) el sentimiento es mutuo, y 2) no soy muy sociable. Prefiero estar sola con mi perro, Larry, cuando me apetece.
Pero empiezo a encariñarme. Primero con los niños. Luego con su padre. No sĂ© por quĂ©. Es un dĂ©spota. Sus intentos de ligar son solo gruñidos y miradas fulminantes. Pero si vuelvo a ver a ese hombre sonreĂr… bueno, podrĂa arrancarle la ropa.
No creo en el para siempre. Y Barrett —serio, reflexivo, mĂĄs atractivo de lo que deberĂa ser— no cree en las relaciones pasajeras. Nos dirigimos directamente al desastre.
Pero si estamos dispuestos a arriesgarnos, tal vez esta historia no termine en desamor. Tal vez lo que empezĂł como el escenario perfecto para dos personas imperfectas termine en amor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario