
Mi hermana se estaba muriendo.
AsĂ que vendĂ nueve meses de mi cuerpo a la Bratva.
Resulta que compraron el resto de mĂ.
El trato era sencillo.
Dar a luz al heredero.
Cobrar.
Desaparecer.
Pero el hombre encargado de protegerme tiene otros planes.
Nikolai Volkov dice que es solo hasta que nazca el bebé.
Pero me vigila como si ya le perteneciera.
Me toca como si ya hubiera decidido.
¿La parte mĂĄs peligrosa del acuerdo?
Darme cuenta de que él decide cuåndo termina.
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