
Con mi carrera en la mĂșsica country cayendo en picada y una desagradable ruptura pĂșblica, solo quiero esconderme en una estaciĂłn de esquĂ durante la Navidad, fingir que la temporada festiva no existe y replantearme toda mi vida. ¿Es mucho pedir?
Aksel Lund es un vikingo moderno que deberĂa estar en las portadas de las revistas con su ceño fruncido, no dirigiendo el Havenkirk Ski Lodge como un tirano. Como dato desconocido para mĂ, este pueblo de Idaho no tiene un spa ni sabe cĂłmo disfrutar de la Navidad. La hija de ocho años de Aksel me lleva a rastras a todas las fiestas de Snowmass, porque no tengo valor para decirle que no.
Su padre, en cambio, no tiene corazĂłn. Cuando no estĂĄ criticando mi mĂșsica, o salvĂĄndome de caer por todas las pistas, o discutiendo conmigo por mi excesivo equipaje (solo son cinco maletas, cĂĄlmate), estĂĄ esquivando mis preguntas sobre por quĂ© es padre soltero y por quĂ© sigue recibiendo llamadas telefĂłnicas de sus acreedores.
Puede que yo sea una celebridad, lo que bĂĄsicamente me convierte en el grinch ante sus ojos, pero sĂ© un par de cosas sobre los tiempos difĂciles. Y parece que Havenkirk estĂĄ a punto de venderse al mejor postor en el momento en que caiga el oropel. Si tan solo Aksel me dejara ayudar a salvar la posada.
Y si tan solo Aksel no hiciera que mi corazón se retuerza dolorosamente en mi pecho y me dejara jadeando cada vez que me mira con ese ceño fruncido. Si tan solo amara esta época del año y pudiera sacar un milagro navideño de mi guitarra.
Resulta que un milagro es lo que necesito para sacar a Aksel de mi corazón, también.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario