
Mi mundo se derrumba cuando encuentro a mi madre haciendo las maletas. Me dice que ya no tengo que llamar a mi padrastro papĂĄ, pues nos vamos a vivir con el hombre con el que lo ha estado engañando durante los Ășltimos ocho meses.
Pero no quiero irme ni llamar a otro papĂĄ. Lo que quiero es aliviar el dolor de la traiciĂłn de mamĂĄ, disculparme por mi comportamiento egoĂsta de los Ășltimos tres años y asegurarme de que siga queriendo ser mi padre incluso despuĂ©s de que ya no sea legalmente mi padrastro.
Recordando algunas de las discusiones recientes de mis padres, creo saber qué puedo hacer para que se sienta mejor.
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